
Alfa fiscal: la rentabilidad que no viene del mercado
En inversión se habla mucho de alfa. Pero existe una fuente de rendimiento que no depende de acertar con el mercado, no figura en rankings y rara vez aparece en el análisis de una cartera. Es el alfa fiscal: la rentabilidad que se pierde, o se protege, según cómo está estructurada la inversión.
En carteras con exposición internacional, la doble imposición sobre dividendos y cupones genera una erosión silenciosa y sistemática del rendimiento. Una pérdida que no se contabiliza como comisión, pero que en estrategias con sesgo en dividendos puede situarse entre 40 y 70 puntos básicos anuales. Bajo el efecto del interés compuesto, el impacto acumulado en horizontes de diez o veinte años es material.
En esta tribuna publicada en Funds Society, Beatriz García, Directora de Operaciones de Dividend Refund, analiza por qué la variable relevante no es lo que el mercado genera, sino lo que el inversor consigue retener, y cómo la eficiencia fiscal puede convertirse en la ventaja competitiva más infravalorada de la gestión patrimonial.
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