
El nuevo rol del consejero independiente, de supervisor de riesgos a guardián del valor del inversor.
La gobernanza de los fondos de inversión está ampliando su perímetro. Durante décadas, la función del consejero independiente se ha entendido principalmente como supervisión de riesgos y cumplimiento normativo. Hoy ese rol incorpora una dimensión nueva y cada vez más estratégica: garantizar que las estructuras operativas del fondo protejan de forma efectiva el valor de las inversiones.
Uno de los ámbitos donde este cambio resulta más visible es la fiscalidad internacional. Las retenciones en origen que superan los niveles previstos en los convenios de doble imposición representan una pérdida directa y medible de rentabilidad para el partícipe. En carteras con exposición internacional significativa, ese impacto puede alcanzar decenas de puntos básicos anuales. Una ineficiencia que, en muchos casos, existe porque no hay procesos sistematizados para identificarla y corregirla.
En este artículo, publicado en el SFF Magazine de la Cámara Oficial de Comercio de España en Bélgica y Luxemburgo, Antonio Alonso, Withholding Tax Recovery Specialist en Dividend Refund, analiza cómo el marco regulatorio europeo, y en particular la futura normativa FASTER, está impulsando esta evolución y qué papel corresponde a los órganos de supervisión en la protección del rendimiento neto del inversor.
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